18 de Octubre.



La Chequera del Banco de la Fe .


"Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán" Salmo 126: 5

Los tiempos de llanto son ideales para la siembra: no queremos que la tierra esté demasiado seca. Las semillas remojadas en las lágrimas de una ansiedad sincera brotarán más rápidamente. La sal de lágrimas llenas de oración darán a la buena semilla un sabor que las protegerá del gusano: la verdad expresada con tremenda sinceridad contiene una doble vida. En vez de detener nuestra siembra debido a nuestro llanto, redoblemos nuestros esfuerzos porque la estación es muy propicia.

Nuestra semilla celestial no podría ser sembrada apropiadamente con risas. La profunda aflicción y la preocupación por las almas de otros son un acompañamiento más adecuado para la enseñanza piadosa que cualquier cosa parecida a la levedad. Nos hemos enterado de hombres que fueron a la guerra con un corazón ligero, pero fueron derrotados; y sucede mayormente lo mismo con aquellos que siembran en ese mismo estilo.

Vamos, entonces, corazón mío, continúa sembrando en tu llanto, pues cuentas con la promesa de una venturosa cosecha. Tú cosecharás. Tú, tú mismo, verás algún resultado de tu trabajo. Este resultado vendrá a ti en tan gran medida como para proporcionarte un gozo que una pobre, marchita y escasa cosecha no te podría proporcionar. Cuando tus ojos estén empañados con lágrimas de plata, piensa en el grano de oro. Soporta con alegría el presente trabajo y el desconsuelo; pues el día de la cosecha te recompensará con plenitud.


La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.



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