14 de Octubre.



La Chequera del Banco de la Fe .


"A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos." Mateo 10: 32.

¡Es una promesa llena de gracia! Es un gran gozo para mí confesar a mi Señor. Sin importar cuáles pudieran ser mis fallas, no estoy avergonzado de Jesús, ni me da miedo declarar las doctrinas de Su cruz. Oh Señor, no he escondido Tu justicia dentro de mi corazón.

El panorama que el texto pone delante de mí es dulce. Loa amigos abandonan y los enemigos se alegran, pero el Señor no repudia a Su siervo. Sin duda el Señor me reconocerá incluso aquí, y me dará nuevas señales de Su consideración favorable. Pero se aproxima el día cuando deba estar delante del grandioso Padre. ¡Qué bendición es pensar que Jesús me confesará entonces! Él dirá: "Este hombre realmente confió en mí, y estaba anuente a sufrir reproches por amor de Mi nombre; por esa razón yo lo reconozco como mío."

El otro día un gran hombre fue hecho caballero, y la reina le entregó una insignia enjoyada; pero, ¿qué importancia tuvo eso? Será un honor que sobrepase a todos los honores cuando el Señor Jesús nos confiese en la presencia de la Majestad divina en los cielos.

Que nunca me sienta avergonzado de reconocer a mi Señor. Que nunca me abandone a un cobarde silencio, o acepte una componenda proveniente de un corazón desfallecido. ¿Acaso me avergonzaré de reconocer a Aquel que promete reconocerme?


La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.



  Para escuchar la cita, presione el botón de PLAY (avance).